Guanajuato ya habló. En dos ocasiones, su Congreso rechazó la ley del aborto y dejó claro que aquí la vida se defiende. Pero ahora, la "Suprema Corte del acordeón" y sus aliados quieren imponer la muerte por encima de la voluntad del pueblo y del Poder Legislativo local.
A través de una Declaratoria General de Inconstitucionalidad impulsada por grupos abortistas, buscan obligar a Guanajuato a despenalizar el aborto. No es armonización: es imposición. No es justicia: es desprecio por la vida.
Exigimos al Congreso de Guanajuato que defienda su soberanía, que no se someta a la presión de la “Corte de camionetas de lujo” y que mantenga firme lo que ya decidió el pueblo de Guanajuato y sus diputados: la vida vale y la muerte no es un derecho.
Firma y defiende la vida.
Referencias: